viernes, 20 de octubre de 2017

Calendario de actividades de nuestra asociación, incluyendo las de UNIONWUSHU, para la próxima temporada. 

ACTIVIDADES ESCUELA SHAOLIN 2017/18
OCTUBRE
21          11.00 a 12.30 - Entrenamiento equipo Shaolin. Escuela.
24          20.15     - CHARLA con SHI XING LONG. Entrada libre.
25          10.00     - CURSO QI-GONG & MEDITACIÓN con SHI XING LONG.
26          17.00     - CURSO QI-GONG & MEDITACIÓN con SHI XING LONG
28          11.00 – 12.30 – Entrenamiento Equipo. Armas y Duilian. Aire libre.

NOVIEMBRE
01          FESTIVO/ CERRADO
02          INICION GRUPO INFANTIL INICIACIÓN
04          11.00 – 12.30 – Entrenamiento Equipo. Escuela
05          11.00 – 13.30 – Entrenamiento Equipo. Escuela.
11          10.30 – CURSO PALO SHAOLIN (15 €)
                              - Se trabajará la modificación de detalles de la forma YIN SHOU GUN.
25/26    III CTO. INTERNACIONAL DE KUNG-FU VILAREAL (CASTELLÓN)

DICIEMBRE
16          10.00 – EXAMENES KFS

ENERO
14          EXCURSIÓN Y ENTRENAMIENTO EXTREMO – SIERRA DE RONDA
20          10.00 – TALLER INTENSIVO MEDITACIÓN CHAN (20 €)

FEBRERO
03          CURSO ARBITRAJE (TECNICO Y COMBATE TRADICIONAL – BADOLATOSA - SEVILLA
03          CURSO ARBITRAJE DUANBING – BADOLATOSA - SEVILLA
03          EXAMENES DE GRADO CN. UNIONWUSHU – BADOLATOSA – SEVILLA
09          AÑO NUEVO CHINO
10          CENA AÑO NUEVO CHINO. SAN PEDRO. (18 €)
10          11.30 - EXHIBICIÓN AÑO NUEVO. BULEVAR SAN PEDRO

MARZO
03          CTO. ESPAÑA ABIERTO KUNG-FU UNIONWUSHU – CIUDAD REAL
17          IV CONCENTRACIÓN SHAOLIN – FUERTE NAGUELES – MARBELLA
17          EXAMENES DE GRADO KFS. – FUERTE NAGÜELES - MARBELLA
17          CURSO ARBITROS KFS/UWS

ABRIL
13-15    CURSO SHI DE YANG – MADRID
21          17.00 – XX GALA AMAKO – MALAGA (EXHIBICIÓN)
22-6/5   VIAJE A CHINA/SHAOLIN*
               15 días
28          TROFEO GOLDEN DRAGON – CASTELLDEFELS – BARCELONA

MAYO
24-27    XIX SEMINARIO NACIONAL SHAOLIN – MARBELLA
              
JUNIO
30          CTO. ANDALUCIA ABIERTO DE KUNG-FU UNIONWUSHU – BAENA / SAN PEDRO ALC.

JULIO

02          IX CURSO INTENSIVO DE VERANO SHAOLIN

miércoles, 18 de octubre de 2017

Desolación...


            Llevo muchos años en el camino budista, algo así como veintidós, siempre aprendiendo, tratando de aplicar lo aprendido a lo cotidiano. Aspectos como la compasión, el amor, el respeto, la conciencia, la humildad y coherencia, siempre han sido herramientas para trabajar mi carácter, mi personalidad y tratar de crecer como ser humano, dentro del ideal del Bodhisattva que profeso desde hace esos años.
No siempre ha sido fácil tratar de vivir con los parámetros que la filosofía budista te propone. Siempre me he encontrado los condicionantes socioculturales que nos fueron impuestos, a veces soslayadamente desde las creencias católicas en las que me educaron desde pequeño. Eso condiciona nuestra manera de pensar, de ver las cosas. Es como un filtro invisible a los ojos y los sentidos, pero que en muchas ocasiones, te aprisiona en un oscuro manto el pensamiento.
Pero aún así, he tratado siempre, con mayor o menor suerte, de aplicar esos conceptos a mi vida, en todos los ámbitos posibles. Y eso, en algunas ocasiones me ha llevado a la desilusión, a sentirme desesperado, incluso incomprendido e impotente. Supuso a veces, un paso atrás en mi evolución espiritual, pero siendo consciente de ello, lo que no sé si es aún más doloroso.
El caso es que en estos últimos días, el concepto de compasión me resulta muy difícil de aplicar cuando veo ciertos desastres causados por el hombre. Me indigna, me produce mucha rabia, pero sobretodo me sobrecoge una profunda tristeza ver como se queman nuestros bosques por la mano del hombre. Ver cómo se destruye inconscientemente tantísima vida. Ver la naturaleza muerta, con todo lo que eso implica, me produce una profunda desolación. Y debería saber aplicar ahí, la idea de la compasión hacia aquellos que hacen tanto daño, de manera gratuita. Pero no me sale. Se ve que tengo aún mucho que aprender.
No puedo evitar sobrecogerme, que me duela en el alma, que unos desgraciados torturen y maten un pobre perrito indefenso, solo por el placer de ver sufrir. No lo entiendo o no lo quiero entender.
Me llega al alma el llanto de un niño en medio de un bombardeo en una guerra absurda - todas lo son -, o ver a las madres desesperadas por proteger a sus hijos.
Me duele la mirada perdida de miles de inmigrantes que cruzan los mares en busca de un sueño ilusorio. Un sueño que muchas veces, demasiadas, acaba ahogado incluso antes de llegar a tocar tierras.
No sé dónde encajar la frustración y el dolor por la indefensión de tantos seres inocentes que pierden la vida.
Recuerdo entonces las charlas con mi maestro Yan Ao, allí en Shaolin. Me decía que el verdadero campo de acción, de experimentación era la vida misma. Allá donde viviera en mi sociedad. Ese era el camino de dificultad; El camino que de verdad pondría en valor mis conocimientos y mi nivel espiritual. Porque allí, en la montaña, en ese entorno tan especial de paz, era fácil. Allí se podía aprender, sí. Y para eso estaba yo allí, para aprender. Pero luego uno ha de poner en práctica lo aprendido. La vida es preciosa, pero discurre por miles de circunstancias diversas, unas gratas y otras en absoluto. El sufrimiento que experimentamos con los hechos que nos ocurren, puede servir para aprender o simplemente para sufrir, sin más. La elección es siempre nuestra. Pero sea como sea, esas adversidades de la vida te aportan conocimiento y cierta sabiduría. Te hacen fuerte, aunque paradójicamente sea a costa de sufrir.
Entiendo que estas cosas que pasan en nuestra sociedad, la crueldad y lo despiadado del ser humano, son algunas pruebas a superar. Pero he de encontrar aun los mecanismos que me permitan observarlo y no sentir esa rabia y tristeza. Porque la pasividad no es ni mucho menos la solución. No por algo, mi maestro me recordaba que era un “Monje guerrero”, que en estos tiempos modernos no se dedica a la guerra ni la lucha física, sino a colaborar activamente en la solución de problemas, sean de la índole que sean. Ese es el sentido profundo y real de ser un Monje Guerrero.

La indiferencia no es una opción factible para mí. Intentaré siempre formar parte de las soluciones de los problemas, aunque eso, en muchas ocasiones, me cause precisamente más problemas a mí.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Niñas adultas...Niños adultos

Suena a hipocresía que la sociedad se lleve las manos a la cabeza cuando se plantea el debate de la sexualización cada vez más temprana de la infancia, sobre todo de las niñas. Una sociedad que dice que observa pasmada las fotos que las adolescentes y preadolescentes cuelgan en sus redes sociales, la ropa que visten, el maquillaje que aparece cada vez más pronto. Sólo con observar alrededor queda claro que los más jóvenes beben de un mundo en el que se ha producido una hipersexualización generalizada, donde la sexualidad se ha puesto en el centro con unas connotaciones muy concretas.

En los vídeos musicales, la publicidad, las series o la moda aparece en muchísimas ocasiones este telón de fondo de la hipersexualización (sobre todo de la mujer), los cuerpos como reclamo y como mercancía. En este contexto, en una cultura también muy visual, señala Begonya Enguix, antropóloga y profesora de la UOC, se añaden las redes sociales y el uso que hacen de ellas los chicos y chicas cada vez más jóvenes. Una redes sociales mediatizadas, indica, por la imagen, ya que es la imagen que se proyecta en ellas, la que estructura las relaciones y la convierte en una medida del éxito.
Una niña modelo posa en una red social. (INSTAGRAM)

Desde edades muy tempranas (que puede empezar incluso antes de los diez años) se atisba el peligro de crecer bajo la falsa creencia de que el éxito social está vinculado a la imagen, explica Amàlia Gordóvil, profesora de Psicología y Ciencias de la Educación (UOC), y se corre el riesgo en estas edades de perder una serie de valores fundamentales como la espontaneidad, el disfrute o la creatividad.
En los niños se percibe menos porque en este mundo de la infancia se trasladan también los roles de género de los adultos, pero las niñas sí que pueden acabar a la larga actuando como objetos sexuales. Es decir, indica Begonya Enguix, asumir un sistema de relaciones de género en el que ellas están para agradar al chico, al hombre.
La traslación al mundo de los más jóvenes de esta sociedad hipersexualizada afecta al desarrollo natural de las etapas de la vida, altera el crecimiento durante la infancia, indican los expertos. Las niñas sobre todo aparecen situadas en una falsa madurez que no entienden, rodeadas de mensajes de contenido sexy que puede desembocar en una falta de seguridad, en la construcción de jóvenes frágiles que se sentirán obligadas a librar una batalla con su cuerpo en busca de un ideal inexistente.
La vida centrada en la mirada del otro resta autonomía personal y quemar etapas vitales para niños y niñas, recuerda Gordòvil, psicóloga en el centro GRAT, afecta a la autoestima. Y la separación entre la conducta sexual y la afectiva puede plantear en el futuro problemas relacionales.
Hablar de una sociedad hipersexualizada no es hacerlo desde la mojigatería. Se entiende que la sexualidad es libertad y es necesaria también una información sexual adecuada para los más jóvenes. Asimismo, la adolescencia tiene un pulso reivindicativo que se expresa también en las formas de vestir, un momento en el que se producen cambios físicos, la propia imagen cobra importancia y es lógico querer gustar. Pero esto no es sexualización.
La sexualización consiste, según un informe del Parlamento Europeo, en un enfoque instrumental de la persona mediante la percepción de la misma como objeto sexual al margen de su dignidad y sus aspectos personales. “La sexualización supone también la imposición de una sexualidad adulta a las niñas y los niños, que no están ni emocional, ni psicológica, ni físicamente preparados para ello”, se indica.
Una niña posa como modelo. (INSTAGRAM)

Precisamente el Parlamento Europeo abordó este debate hace cuatro años cuando constató con alarma el aumento del número de imágenes de niños con enfoque sexual. Los puntos trabajados en la comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad planteaban algunas reflexiones sobre las consecuencias de esta erotización, en un trabajo que abarcaba de los seis hasta los trece años.
La influencia negativa de la sexualización en la autoestima, se señalaba, puede llevar a trastornos de alimentación de base psíquica. Y se alertaba, sobre todo, de que este peligro de auto-objetualización “incrementa la posibilidad de conductas agresivas hacia las niñas”. Degradar el valor de la mujer, se subrayaba, contribuye a un incremento de la violencia contra las mujeres y al refuerzo de ac­titudes y opiniones sexistas que a la larga acaban derivando en discriminación laboral, acoso ­sexual e infravaloración de sus logros.
COMISIÓN DE DERECHOS DE LA MUJER E IGUALDAD DEL PARLAMENTO EUROPEO
Asimismo, se ponía el acento en el creciente número de niños y niñas que acceden a internet a edades cada vez más tempranas, lo que supone también avanzar el primer contacto con la pornografía.
En el libro American girls (2016), su autora Nancy Jo Sales explica a través del testimonio de decenas de chicas estadounidenses una sociedad en la que todas (pequeñas, jóvenes, mayores) quieren parecer hot. Y donde los sexting rings –en los que fotografías de adolescentes desnudos se comparten en amplios grupos– existen en la mayoría de institutos. Entre otras cuestiones, la autora indica que los niños estadounidenses empiezan a ver pornografía en internet a los seis años, y que la gran mayoría lo han hecho antes de cumplir los dieciocho.
La hipersexualización de la sociedad es un hecho, señala la profesora Begonya Enguix, pero también se debe remarcar que a la par crece la conciencia crítica y la denuncia. Tuvieron repercusión internacional las críticas a Vogue cuando utilizó en el 2011 a una modelo de diez años con ropa y poses de mujer adulta. Desde entonces, la publicación se comprometió a no utilizar modelos menores de dieciséis. En una escala muy distinta, hace unos días las redes reaccionaban contra un disfraz infantil de enfermera sexy que se vendió el año pasado en San Blas (Madrid).
Es evidente que no toda la sociedad compra esta hipersexualización, pero también es obvio que los mensajes se encuentran por todas partes y, por tanto, se filtran en todas las edades. En su estudio El cuerpo de las mujeres y la sobrecarga de sexualidad, la profesora de Sociología del Género (Universidad de A Coruña), Rosa Cobo Bedia, indica que el contexto en el que se produce esta hipersexualización es un “mercado libre y sin límites que ha entendido que los cuerpos de las mujeres son una mercancía de la que se extraen plusvalías necesarias para la reproducción social de los patriarcados y el capitalismo neoliberal”.

Entre otras cuestiones, Cobo indica que tras el éxito del feminismo radical en EE.UU. llegó una dura campaña antifeminista que cuajó en los años noventa con una alianza entre la reacción patriarcal y el neoliberalismo que tuvo “graves consecuencias para las mujeres” en términos de subordinación y explotación económica.
Pero este discurso patriarcal, explica, no sólo reclama la vuelta de las mujeres a la vida doméstica y la exaltación de la maternidad, sino que apela también a la sexualidad femenina. Se apropia de la libertad sexual de los años 60 y 70, pero vista como un “derecho natural” de los varones. Y se rediseña así el ideal de feminidad incorporando elementos explícitos de sexualidad. Bajo el paradigma de la libertad sexual lo que se produce es una ampliación del “marco de derechos masculino”.
ROSA COBO BEDIA
Profesora de Sociología del Género
Cobo considera que el atractivo sexual se ha convertido en parte fundamental del nuevo modelo que se exige a adolescentes y mujeres adultas, imágenes sexualizadas que eclipsan otros tipos de representación femenina. Esta presión para que las mujeres hagan de su cuerpo y de su sexualidad el centro de su existencia se manifiesta en una cultura de la exaltación de la sexualidad, en la pornografía y en la prostitución, señala la profesora. La mujer, de nuevo, despersonalizada bajo el discurso de que la sexualización forma parte de la naturaleza femenina.
Pero esto ya no es suficiente. El dominio masculino y el neoliberalismo, indican las expertas, han puesto en el mercado los cuerpos de las niñas. Sólo cabe por tanto la reacción crítica.
La edad y las pasarelas de moda
El debate sobre la edad en la que las chicas modelos pueden subir a las pasarelas ha prendido también en el mundo de la moda y ha llevado en los últimos años a elaborar distintas recomendaciones. El CFDA (Consejo de Diseñadores Americano) aconsejó en el 2012 que la edad mínima para desfilar fuese de 16 años, un consejo que surgió después del estudio realizado por The Model Alliance. Esta plataforma surgida para reivindicar y vigilar los derechos de las jóvenes que trabajan en el mundo de la moda realizó una encuesta entre 240 modelos. Los resultados indicaron que la mayoría (un 54,7%) empezaron entre los 13 y los 16 años, mientras que un 37,3% lo hicieron entre los 17 y los 20 años. La encuesta también reveló que una mayoría de las chicas menores de 18 años nunca o casi nunca están acompañadas por los padres o algún tutor durante su trabajo.
La fundadora de The Model Alliance es la exmodelo Sara Ziff, quien conociendo por dentro la profesión decidió dar un paso al frente para denunciar una industria desregulada en la que no se tiene en cuenta el bienestar emocional de las jóvenes. Y donde, a su entender, las lucrativas carreras de unas pocas supermodelos esconde las duras condiciones económicas de las demás. Ziff denuncia que el acuerdo sobre los 16 años se rompe en muchas ocasiones.
La reflexión del Europarlamento
1.     Contexto. El Parlamento Europeo abordó el debate sobre la sexualización de la infancia (sobre todo de las niñas) en el 2012. Cinco años antes lo hizo en Estados Unidos la Academia Americana de Psicología por lo que se considera un problema social que sigue vivo.

2.     Violencia. Entre sus advertencias, el Parlamento indica que las manifestaciones de sexualización de las niñas, que pueden llevar a la autoobjetualización incrementan la posibilidad de conductas agresivas hacia ellas. Degradar el valor de la mujer contribuye al aumento de la violencia.

3. Definición. La sexualización no es sinónimo de sexualidad sino que debe entenderse como un enfoque instrumental de la persona mediante la percepción de la misma como objeto sexual, siendo valorada en función de su atractivo personal, Supone también la imposición de una sexualidad adulta a los niños, sobre todo a las niñas, que no están preparados ni emocional, ni psicológica ni físicamente para ello. La sexualización choca con el desarrollo natural y saludable de la sexualidad.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Hoy, estando a las puertas de un instituto de nuestra localidad, para acompañar la hija de mi pareja en su primer día de clase, se entabló una conversación acerca de la forma de vestir de algunas niñas hoy en día. Algo que quizás en otros momentos pasaría desapercibido, pero que hoy, al ver tantas vestidas casi igual, pues llamó poderosamente la atención y suscitó comentarios. Y hablo de la moda de los short´s esos, muchos tan cortos, que en ocasiones dejan ver medio trasero. Y eso, a mí personalmente me parece ya indecente y anti estético, por no hablar de ámbitos higiénicos y de la salud.
            Se me ocurrió hacer un comentario en el Facebook, en una página de comentarios sobre San Pedro, nuestra localidad. Un comentario expresando precisamente esa percepción mía de que no estaba muy bien eso. Nada del otro mundo, pero expresado con claridad, haciendo además referencia a la relación que tiene la forma de vestir con ciertos problemas de acoso.
            Y ese comentario, nada más publicarse, suscitó una verdadera tormenta mediática, con cientos de comentarios que se han ido produciendo durante todo el día. La mayoría de comentarios eran de mujeres y con connotaciones de insulto. Me han llamado de todo, incluso de pedófilo, pederasta, pervertido, mirón, salido, masón, facha, inculto, machista y otras lindeces, indicando que “qué hacía yo ahí, en la puerta del colegio mirando el culo a las chicas”, o, ”que me tenía que sacar los ojos si no me gustaba”, o enviarme a Marruecos... (algunos entrarían en un delito penal, por injurias).
Obviamente es inútil responder con coherencia y la razón a todas estas personas que me atacaron, porque no querían escuchar en absoluto. Nadie atendía a razones del porqué escribía y pensaba eso. Seguían y seguían con sus comentarios e insultos hacia mi persona, como si me conocieran mejor que mi madre. Aunque he de señalar que también hubo mucha gente que estaba de acuerdo con mis apreciaciones. Aun queda gente coherente…
Y es que en estos medios, el volcar toda la frustración, rabia e ira, es sumamente fácil, porque se esconden tras una pantalla. Todo es entonces interpretado a la idea preconcebida que cada uno tiene. No interesa escuchar ni mucho menos leer el post entero y atender las posibles explicaciones. Ya hay que ir a por mí, con los argumentos que sea, aunque sean hipócritas, incoherentes y falsos. Por mucho que trataba de exponer mi argumento, se seguía hablando y escribiendo una y otra vez lo mismo. Insultar es fácil y sale barato.
El caso es que no se comprende en absoluto el tema este de la vestimenta, igual que no se comprende lo de los teléfonos móviles y otras dependencias socialmente aceptadas y etiquetadas como modas. Háblese de los pantalones cagaos, las gorras al revés, las mochilas colgando de la espalda, o las patinetas. Y esto en el ámbito del colegio.
No se entiende lo que hay de verdad detrás de todo eso, y en el caso de la ropa, quizás aun más. La ropa es un indicio de la personalidad de cada individuo, de sus preferencias y siempre dice algo, a veces muy inconscientemente. Y ahí precisamente radica el problema, que estas actitudes pueden derivar en el desarrollo de otras por parte de gente – chicos y chicas- inadaptados y con problemas de comunicación, que fomentan precisamente el acoso. Es como un elemento que dispara y alienta a ciertos individuos a entrar en la dinámica del acoso. Sirve para que algunos de éstos, se crea con el derecho a acosar y lo crea justificable.
Pero, ¿Qué pretende una chica con 14 años, con un pantaloncito tan corto que se le ve medio cachete, por no mencionar otras partes, un top, sin sujetador, con los labios pintados y maquillada entrando así en un Instituto? ¿Acaso pretende que no la miren? Que lo hagan es lo más normal del mundo, aunque no por ello significa que da derecho a insultarla o acosarla. Pero que no se queje de que la miran, de que le digan cosas, porque eso, señores, está causado precisamente por su actitud y su manera de vestir. Tan viejo como la humanidad. Tan antiguo como andar hacia delante. Nadie va a cambiar eso, porque tengo la certeza de que no se avanza precisamente porque hay demasiadas feministas – que es la versión femenina del machista – que ponen el grito en el cielo por cualquier cosa en aras de una pretendida liberación de la mujer. No entienden de la naturaleza humana. No comprenden que se puede admirar la belleza de una mujer porque sí, porque es intrínsecamente hermoso, igual que admiraría una flor. Y se puede expresar, con educación y buenas maneras. ¿No es eso precisamente lo que luego les gusta a las mujeres? ¿Quién puede argumentar que yo me gire para mirar a una mujer, tildándome de machista?
No seamos tremendamente hipócritas. Que hemos llegado a denostar el piropo, que siempre fue una manera de expresión popular, como si fuera un insulto a las mujeres. Cualquiera se le ocurre decirle a una mujer o chica que es guapa o es elegante. ¡Te puede caer la del pulpo si es una feminista!
¿Hay que ir tapada hasta las cejas? Pues evidentemente que no, pero entender que cada lugar tiene su manera de estar, a veces por pura lógica y comodidad, no es pedir mucho. Un colegio no creo que sea el lugar adecuado para ir vestida así. Y si no se permiten llevar gorras, ¿Porqué esto sí? Porque, ¿Qué pensaría una persona, de las que me ha insultado vehementemente, si va al médico y resulta que éste le atiende en pantalón corto y con el torso desnudo, argumentando que hace calor? ¿O si fuera una doctora, y la atendiera en unos shorts de esos, igual que van sus hijas? O bien, ¿Entrarían en las calles de un barrio marginal, cargadas de joyas, cadenas y anillos? Total, si están ejerciendo su libertad para vestir como cada cual le dé la gana… ¿No es ése el argumento esgrimido por estas personas?
Pero si está claro que cada lugar y momento tiene sus maneras, ¿Por qué tanta agresividad hacia mis comentarios?
Está claro que en esto de las redes sociales, te pueden despellejar vivo si caes en desgracia por un artículo o comentario. Y se pide respeto por las opiniones ajenas, insultando a quien piensa precisamente distinto. Eso se llama hipocresía e ignorancia suprema. Una ignorancia muy extendida y que encima se pretende justificar con argumentos absurdos surgido del orgullo insano y del ego.

Personas así son muy peligrosas en las redes sociales; Más que un mono con una pistola…

lunes, 30 de enero de 2017

      Hemos iniciado el año nuevo chino con un notable éxito de actividades en nuestra escuela. Eventos que han sido notorios en los medios de comunicación como CanalSur, TVE1 y T5, y por los que nos han llegado felicitaciones.

       Realizamos el día 5 de enero una pasacalles en la cabalgata de reyes de la localidad granadina de La Herradura, que fue muy aplaudida por el público. Fue la prueba inicial para comenzar el rodaje del Dragón de Jorge, con un equipo inicial inexperto, pero entusiasta. Acabamos la jornada con una deliciosa cena en el restaurante Golden Sun de la localidad.

         El siguiente evento tuvo lugar el día 27, en Granada, con un día frío y lluvioso, pero que aún así, no nos asustó y sacamos el Dragón en un pasacalles muy animado por las calles de la ciudad, empapándonos de agua, pero muy animados. Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia de la actividad, organizada por el Instituto Confucio de la ciudad. La danza del león se deslució un poco al tener que hacerla dentro de una sala del Instituto, con altura insuficiente del techo. Luego nos invitaron a un almuerzo muy especial en un restaurante del centro (Restaurante chino "Shanghai"), donde se servía comida típica china (pero de verdad).

        Señalar que el equipo tuvo la ocasión de poder visitar la fabulosa biblioteca antigua del Hospital Real, un lugar que, a mí personalmente me recordó mi época de infancia, rodeado siempre de libros.

        El Sábado, 28 de Enero, era el año nuevo chino, y como cada año, lo celebramos con una cena de gala en el restaurante chino "Nuevo Siglo" de nuestra localidad. una treintena de alumnos y amigos, disfrutaron de la estupenda y abundante comida china. al terminar, tiramos varias tracas y baterías de fuegos artificiales que hicieron las delicias de los más pequeños (y los mayores también, seguro).

       El Domingo, 29 de Enero era el día grande de la escuela, pues estaba previsto el pasacalles  con el Dragón, los personajes y el León por la pasarela del Bulevar de San Pedro. Era el marco idóneo, bajo un día precioso. Realizamos el recorrido completo, acompañado de un público entusiasmado y sorprendido por el espectáculo. Finalizamos en el anfiteatro del bulevar, lleno de un público expectante, donde realizamos diversas exhibiciones de Kung-fu Shaolin, Qi-Gong y las danzas del Dragón y los leones. Espectacular fue la narración y actuación del León, que encantó a todos. Buena ambientación y mucha alegría. No faltaron la traca final y los buenos deseos de año nuevo chino.

       Nos acompañaron el grupo de baile de la profesora Janet González, a la que agradecemos su colaboración. Fué una mezcla de culturas china y española.

      Nuestro agradecimiento a las autoridades municipales por su colaboración y buena disposición para ayudarnos en el evento, así como a la Policía Local, Policía nacional, Protección Civil y Bomberos. Gracias a todos.

      Y mil gracias, como no a todos los padres de alumnos que han colaborado a formar este equipo de ayuda en los distintos eventos de la escuela.

XIN NIAN KUAI LE. GONG XI FA CAI 















        

lunes, 12 de diciembre de 2016

El tesoro invisible…
El tiempo, ese concepto tan subjetivo, va pasando raudo y veloz por nuestras vidas, a veces sin que nos demos realmente cuenta de su paso. El tiempo, ese puñetero espacio inabarcable, a veces efímero como un chasquido de dedos, y otras que parece eterno, inamovible a los ojos de la impaciencia. Pero inexorablemente va dejando huella por donde pasa, seamos capaces de percibirlas o no.
Un año más, un montón de experiencias más, buenas, malas, regulares y algunas incalificables. Y uno, con el paso del tiempo, va acumulando esas experiencias, fuente de conocimiento a poco que abras tu mente y tu conciencia sea la conductora real de tu vida.
El tiempo te puede hacer más sabio, o simplemente más viejo, sin más. Eso depende solo de ti, de tu capacidad de comprender, de escuchar y de observar. Estas tres cosas que parecen quedaron relegadas para los eruditos y que en nuestra sociedad moderna, llena de parloteo constante e inútil, suenan arcaicas. Una sociedad donde estamos ya habituados a charlar continuamente, en un río de palabras vacías, mal utilizadas y que nadie escucha en realidad.
Aquí, el tiempo dedicado a escuchar, a observar las cosas y las circunstancias, adquiere un valor real. Casi se hace tangible. Y eso es un verdadero tesoro. Porque solo depende de ti como uses el tiempo que tienes, sea poco o mucho. Puedes aprovecharlo o puedes perderlo inútilmente en hacer cosas que no te aportan nada. Puedes perderte en largas conversaciones por sms o whatsup o conversar cara a cara con alguien, mirándole a los ojos, sintiendo las emociones propias y ajenas derivadas de ese contacto. La diferencia es abismal. Los beneficios son infinitos y muchas veces incomprensibles a primera vista.
Puedes también perder tu precioso tiempo jugando a videojuegos, a chatear on-line con otros perdedores de tiempo. Y es posible que incluso estés convencido de que te aporta algo positivo, de que aprendes algo útil, o que simplemente te diviertes. Pero también el tiempo, ese mismo que perdiste en su momento, te enseñará lo equivocado que estabas. Te enseñará cómo te auto-engañabas para justificarte. Como esa ‘mentira’ era fomentada y alentada por la sociedad de consumo para justificar esa pérdida de tiempo. Para incluso ocultar oscuros intereses, que no interesaba que te dieras cuenta de ellos. Pero entonces, ya no te quedará mucho tiempo para rectificar nada. Se te habrá escapado entre los dedos como el agua fresca que ya no puede saciar tu sed.
Somos todos seres que nadamos temporalmente en este río de la vida. Cada instante es crucial, es relevante porque estamos inmersos de lleno en el flujo continuo del tiempo. Cada instante es único e irrepetible. Cada segundo cuenta.

Perder el tiempo, es ese ‘ya lo haré luego’… o aquello de ‘ya habrá tiempo para eso’…

jueves, 24 de noviembre de 2016

guerra perdida...

Que los tiempos están cambiando, no es ninguna novedad. Que lo hacen a cada segundo, tampoco. Pero hay algo que sí que está cambiando, y es nuestra percepción del mismo. Al menos la mía. Y no solo eso está cambiando a un ritmo vertiginoso, sino que nuestra respuesta, tanto emocional como física lo hace también. Y eso, teniendo en cuenta de que nuestros pensamientos son los que conforman de una manera subliminal la realidad en la que vivimos, pues creo que debería preocuparnos un poco. O bastante…
Pero no, parece ser, a tenor de lo que observo día a día, de que nuestras conciencias están tan aletargadas, que no reaccionamos adecuadamente para conducirnos por un camino mejor. No. O eso, o es que aún sabiéndolo, no hacemos nada y nos importa un carajo monumental. No sé si es más de tontos, o inconscientes e ignorantes…
Eso sí, disponemos de una ingente cantidad de información sobre todo, pero cada vez estoy más convencido de que escalamos en una inmensa montaña de basura informativa, pensando que nos sirve de algo. Y la verdad es que solo sirve para tener más información, pero poco más. Nos atiborramos de noticias sobre cualquier tontería que en realidad ni nos afecta ni nos interesa mucho. ¿No es eso el Facebook?... Entretiene, dicen algunos, pero, ¿Sirve de algo ese entretenimiento vacío? ¿Nos aporta realmente algo que pueda cambiar nuestras vidas y ser un poco más felices? ¿Entendemos mínimamente el porqué gastamos tanto tiempo en esos espacios ilusorios? ¿Y nos llega a preocupar realmente?
Damos por válidas nuevas formas de comunicación, nuevas maneras de expresarse, donde todo vale, sin tener en cuenta las consecuencias, que siempre las hay. Sin tener en cuenta de cómo eso puede modificar nuestra percepción de la realidad hasta niveles insospechados. Perdón, quise decir inconscientes.
Las emociones, verdaderos vehículos primarios de nuestra comunicación en todos los sentidos, se ven relegadas en un escueto plano secundario. Y a veces ni eso. Y entonces ocurren las percepciones de comunicación erróneas, las malas interpretaciones de lo que vemos y oímos, porque no hay una emoción a la que hacer frente, con la que interrelacionarse de manera directa y clara. Nuestras propias respuestas emocionales se ven condicionadas por la percepción –muchas veces errónea- de esa comunicación. Y cuando no tenemos enfrente un interlocutor real, que reacciona emocionalmente ante nosotros, no podemos saber si nuestras acepciones son realmente bien entendidas.
Luego nos quejamos continuamente de que “algo” no va bien en la sociedad, pero seguimos fomentando y manteniendo la fuente del problema. No queremos verlo. O no sabemos, porque de todo habrá.

Observo, no sé si con más tristeza que rabia, como hay personas, cada vez más jóvenes, que están literalmente (y patológicamente) enganchados al móvil, a las llamadas nuevas tecnologías. Sin ser conscientes del potencial peligro que tiene el mal uso de estas tecnologías, porque no vamos a negar que al fin y al cabo son herramientas de comunicación.
Pero aún así, también observo como la inconsciencia, alentada por esos medios e industrias, fomentan el uso indiscriminado de los mismos. Hay que convertir las posibilidades de mal uso y sus consecuencias,  en mínimas, hacerlas desaparecer por completo, para que el consumo del producto no pueda verse afectado. Por eso hay que hacer creer a la opinión pública que disponer de todas esas nuevas tecnologías, es lo moderno, lo imprescindible. Que casi no existe la vida sin esas tecnologías. Esa es la sutíl manipulación de las masas. Y es también esa la razón –o una de ellas- por las que todo cambia tan rápidamente. Aun no nos hemos familiarizado con un producto, cuando sale otro más avanzado al mercado. Y hala, a cambiarlo…
A mí personalmente, me parece una barbaridad y una inconsciencia total el darle a un niño de apenas 10 años un teléfono móvil de última generación. A un crío que apenas entiende lo que son las emociones ni por supuesto como manejarlas. Creo, sin exagerar, que le estamos proporcionando una peligrosa herramienta de auto-destrucción. Un medio en el que seguramente –es solo apariencia- se desenvuelva como pez en el agua. Pero es un agua envenenada, contaminada… Niños que manejan estas tecnologías como quien maneja una simple calculadora, pero que luego no saben relacionarse sanamente con el prójimo. Niños que no saben jugar. Niños que no han recibido educación emocional alguna…

Hace unos días, charlando con un amigo mío, que casualmente es Inspector Jefe de la Policía Nacional, especializado en temas de ciber-acoso y violencia de género, me comentaba que los padres no deberían proporcionales teléfonos móviles a menores de 12 años, bajo ninguna circunstancia, y a los menores de 16, que no dispusieran de internet o whatsapp en sus dispositivos, habida cuenta de los peligros reales que se están comprobando, algunos de ellos ya tipificados como delitos. Las repercusiones pueden ser muy serias y en ocasiones, por desgracia irreversibles.

Palabras como cyberbulling, sexting o grooming, nos pueden sonar como raras, extranjeras, pero son hechos que lamentablemente se están produciendo día a día en nuestras escuelas y tienen como punto común el uso –o mal uso- de las nuevas tecnologías de comunicación. El que un enorme porcentaje de menores dispongan de teléfonos móviles con internet, es la base para que estas peligrosas tendencias puedan proliferar sin freno alguno. La tontería de que el niño necesita un teléfono móvil para estar localizado, para una emergencia o, lo que me da la risa, para estudiar, queda evidente de que no es cierto. Bastaría con que, si fuera necesario de verdad, tuviera un terminal solo para llamar, sin internet. Es solo la excusa para justificar que se es incapaz de gestionar esta “necesidad imperiosa” de tener un móvil. De estar permanentemente enganchados al teléfono. Y da igual que se tenga solo 10 años.
Pero paradójicamente, los que parecen estar siempre equivocados, o exageran, o son anticuados, son precisamente las personas –como yo mismo- que alentamos de estos peligros potenciales, que la gente ‘dormida e ignorante’ no quiere ver, a pesar de que las evidencias y hechos están ahí, a la vista. Esta es mi ‘guerra particular’, por definirlo de alguna manera. Es mi lucha constante contra algo que sé no podré vencer nunca, pero que mi ideología y mi conciencia me empujan a enfrentar. Y no importa que me llamen de todo menos bonito, como dice el refrán. Sé que tengo razón. No necesito costosos estudios, ni eminentes científicos y psicólogos, ni jueces ni policías que lo confirmen y me puedan dar la razón. Es simple y pura visión clara. Es simple lógica conductual. Y contra eso solo cabe la demostración empírica de lo contrario. Y eso, por ahora no ha sucedido, ni creo que suceda…